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¿POR QUÉ TANTA EMOCIÓN?

¿Están jugando Las Chivas?, ¿la Selección de México?, ¿es ya el Mundial, no que lo había echado a perder Trump?, preguntó hace unos días mi pareja, quien generalmente manifiesta un total desinterés acerca del mundo de los deportes, excepto cuando me nota muy emocionado, como en esa ocasión.

-. No, claro que no…, es muy temprano…

-. Ah ¿sí?

Se trataba de un partido de la Liga Premier de Inglaterra, una de las mejores en el mundo del fútbol. Estaba muy emocionante y no dejaba de mirar la pantalla…

-. ¿En serio, entonces?, insistió.

-. ¿Eh?, contesté distraído, evidentemente clavado en el juego. Ah sí, claro. Está bueno…

-. Pero no le vas a ninguno…, puntualizó bastante interesada, algo raro en Ella que ignora todo sobre este tema. Tal vez se muestra interesada debido al Mundial México-USA-Canadá 2026, que está ya a la vuelta de la esquina.

Quién sabe, el chiste es que sí tenía especial interés: “Digo, como te escucho desde acá tan emocionado, con muchos oohoos y aaaaahs, entre varios babosos y varios ahquelachingada, y tantos gritos apasionados, pensé que debía tratarse de uno de tus favoritos”, dijo curiosa, mientras se acercaba a mí, con ojos tan abiertos y brillosos como platos.

-. Bueno, los deportes son emocionantes por sí mismos; y para quienes los siguen, los han practicado, es un placer verlos.

-. ¿En serio?, exclamó, sorprendida.

-. Ja jajaja, pues sí, son actividades hechas para competir y son muy divertidas, de tal suerte que practicarlos y verlos es prácticamente lo mismo. Es decir, en el caso del futbol por ejemplo, un gol siempre llama la atención, e importa cómo se consigue. Más si no existe ningún vínculo personal con el partido. Por supuesto que, si existe tal relación, la reacción será explosiva, de júbilo, de tristeza, sin duda, cuanto menos…, o de simple interés, por los equipos que juegan, o de dónde son, hay futboles mejores que otros…

-. ¿Eh?, susurró con rostro de alguien que se perdió en un camino oscuro, ignorado totalmente y, por ende, desconocido para Ella.

-. Sí, si te has fijado bien, también digo palabras como “¡qué jugada!”, “¡ah que bárbaro!, ¡qué pase!, o ¡qué golazo!, por mencionar algunos, ¿no?

-. Ah sí, es cierto, gritó entusiasmada, como alguien que acaba de recordar algo importante para continuar con la conversación como le gustaba, sin interrupciones molestias, hasta no poder más….

-. Pues son escenas que resaltan las virtudes del deporte, como son jugadas de pared, o triangulaciones, o burles con la pelota -hay de muchos tipos, incluso los que recorren casi toda la cancha y terminan en gol, como el de Maradona contra Inglaterra en México ´86-, o fintas que dejan desubicados a varios rivales al mismo tiempo, o anotaciones logradas con lances espectaculares -de cabeza, de palomita, de tacones, de chilena, incluso con la cadera-, o trallazos originados de diversas maneras, las que permite el futbol, como son de tiro libre, de jugada elaborada, de jugada improvisada, de un contragolpe, desde la media cancha, de volea, de rebote, con efecto, bombeados, con picardía más que fuerza, con el balón en movimiento, con sabiduría -falta ver las genialidades de leyendas como Pelé o Ronaldinho-, o aún de penalti, la forma más fácil de llegar al gol (en apariencia, ¿verdad México?), y terminan encantando incluso a aquellos que salen perjudicados directamente por el tanto, por ejemplo, uno en contra de Las Chivas o de México.

-. ¿A poco? ¿Aunque duela? No te creo… veo cómo sufres cuando pierden…

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-. Sí, aunque duela…, es difícil, pero existe mucha belleza en los deportes.

-. ¿Belleza?

-. Sí, estética, técnica, estratégica, en cada una de las áreas es posible hallar belleza. Ya sea con jugadas individuales o grupales. Ya ves las diferentes formas de hacer goles…, o de evitarlos, también tiene su chiste y también es posible ver escenas defensivas tan destacadas que son bellas, como la atajada de un portero o el movimiento de la defensa para dejar en offside a los delanteros, por mencionar algunos aspectos.

-. Vaya, no pensé que fuera un tema tan amplio, ni que ofreciera tanto detalle.

-. Sí, de hecho, cualquier acción ofrece esa posibilidad, mira, le dije señalando la pantalla, que todavía pasaba el partido. En ese instante se realizaba un cambio de juego de unos 50 metros impecable, tanto que el receptor pudo controlar el esférico de manera fácil y elegante y -segundos después- casi logra un gol al atacar con ventaja gracias al excelente pase que lo puso cerca de la meta rival.

-. Órale, pues sí, cierto, se vio…, bien…, pero entonces los partidos están llenos de esas acciones llamativas o espectaculares, que pueden terminar o no en gol, no es lo importante si no es de tu equipo, según entiendo, y es lo que buscas, lo que te gusta….

-. Sí, es como una película de misterio que sucede en vivo y que tiene reglas específicas y se realiza en un espacio delimitado a la perfección, incluyendo las zonas de gol o de meta. Una cinta que se resuelve en noventa minutos y que cuenta historias tan distintas como ofrece el mismo mundo: hay héroes y villanos, decepciones o sorpresas, también momentos de drama, o instantes repletos de adrenalina que encienden al fan, o escenas enredadas que no te creerías (a veces la pelota rebota en los postes varias veces antes de entrar al arco o alejarse de él gracias a la oportuna intervención de la defensa, o graciosas incluso como tropezones estilo Chapulín Colorado o Los 3 Chiflados. Puede pasar cualquier cosa -también en muchas ocasiones se convierte en algo muy aburrido de ver y uno simplemente cambia de canal pero incluso así hay carnita para el buen pambolero…

-. ¿Pambolero?

-. Sí, así se le dice a los viejos fans…

-. Ah que tus apodos, dijo y cerró el tema con escandalosas carcajadas, como suele hacerlo, de camino al cuarto, dejándome solo otra vez con mi partido.

No sé si me entendió, pero la noté bastante pensativa durante el resto del día, algo raro en ella que pronto se olvida de asuntos que no le interesan.

Ya veremos. Después de todo, el mundial está cerca (claro, si el magnate-casi rey-mandatario estadounidense no lo echa a perder).

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